viernes, 16 de noviembre de 2012

actos reflejo y voluntarios.


SISTEMA NERVIOSO
El Sistema Nervioso, el más completo y desconocido de todos los sistemas que conforman el cuerpo humano, asegura junto con el Sistema Endocrino, las funciones de control del organismo.
Capaz de recibir e integrar innumerables datos procedentes de los distintos órganos sensoriales para lograr una respuesta del cuerpo, el Sistema Nervioso se encarga por lo general de controlar las actividades rápidas. Además, el Sistema Nervioso es el responsable de las funciones intelectivas, como la memoria, las emociones o las voliciones.
Su constitución anatómica es muy compleja, y las células que lo componen, a diferencia de las del resto del organismo, carecen de capacidad regenerativa.
Sistema nervioso central
El sistema nervioso central está constituido por el encéfalo y la médula espinal. Están protegidos por tres membranas (duramadre, piamadre y aracnoides), denominadas genéricamente meninges. Además, el encéfalo y la médula espinal están protegidos por envolturas óseas, que son el cráneo y la columna vertebral respectivamente.
Sistema nervioso periférico
El sistema nervioso periférico o SNP, es parte del sistema nervioso formado por nervios y neuronas que residen o extienden fuera del sistema nervioso central hacia los miembros y órganos. La diferencia con el sistema nervioso central está en que el sistema nervioso periférico no está protegido por huesos o por barrera hematoencefálica, permitiendo la exposición a toxinas y a daños mecánicos. El SNP está compuesto por el sistema nervioso somático y el sistema nervioso autónomo o vegetativo.
Sistema nervioso somático
El sistema nervioso somático está compuesto por:
  • Nervios espinales, que son los que envían información sensorial (tacto, dolor) del tronco y las extremidades hacia el sistema nervioso central a través de la médula espinal. También envían información de la posición y el estado de la musculatura y las articulaciones del tronco y las extremidades a través de la médula espinal. Reciben órdenes motoras desde la médula espinal para el control de la musculatura esquelética.
  • Nervios craneales, que envían información sensorial procedente del cuello y la cabeza hacia el sistema nervioso central. Reciben órdenes motoras para el control de la musculatura esquelética del cuello y la cabeza.
Sistema nervioso autónomo
El sistema nervioso autónomo, (también conocido como sistema nervioso vegetativo), a diferencia del sistema nervioso somático, recibe la información de las vísceras y del medio interno, para actuar sobre sus músculos, glándulas y vasos sanguíneos.
El sistema nervioso autónomo, al contrario del sistema nervioso central, es involuntario activándose principalmente por centros nerviosos situados en la médula espinal, tallo cerebral e hipotálamo.
El sistema nervioso autónomo es sobre todo un sistema eferente e involuntario que transmite impulsos desde el sistema nervioso central hacia los distintos órganos, manejando por ejemplo tamaño pupilar y secreción de glándulas exocrinas y endocrinas, regulando funciones tan importantes como la digestión, circulación sanguínea, respiración y metabolismo.
Los nervios autónomos están formados por todas las fibras eferentes que abandonan el sistema nervioso central, excepto aquellas que inervan el músculo esquelético. Existen fibras autonómicas aferentes, que transmiten información desde la periferia al sistema nervioso central, encargándose de transmitir la sensación visceral y la regulación de reflejos vasomotores y respiratorios.
También el sistema nervioso autónomo funciona a través de reflejos viscerales, es decir, las señales sensoriales que entran en los ganglios autónomos, la médula espinal, el tallo cerebral o el hipotálamo pueden originar respuestas reflejas adecuadas que son devueltas a los órganos para controlar su actividad. Reflejos simples terminan en los órganos correspondientes, mientras que reflejos más complejos son controlados por centros autonómicos superiores en el sistema nervioso central, principalmente el hipotálamo
Sistema nervioso simpático
El sistema nervioso simpático es parte del sistema nervioso vegetativo o autónomo:
Está formado por las cadenas laterovertebrales a ambos lados de la columna vertebral. Conecta con los nervios espinales mediante los ramos comunicantes, así, los núcleos vegetativos medulares envían fibras a los ganglios simpáticos y estos envían fibras postgangliónicas a los nervios espinales.
Dilata las pupilas, aumenta los latidos del corazón, dilata los bronquios, disminuye las contracciones estomacales, estimula las glándulas suprarrenales. Desde el punto de vista Psicológico nos prepara para la acción, el funcionamiento del sistema nervioso simpático está asociado con la psicopercepción de un estimulo de carácter emocional no neutro.
Sistema Nervioso Parasimpático
Sistema Nervioso Parasimpático es una parte del sistema nervioso autónomo o Vegetativo, cuyos nervios nacen tanto del encéfalo como en la médula espinal a nivel sacro.
La función principal del sistema nervioso parasimpático es la de provocar o mantener un estado corporal de descanso o relajación tras un esfuerzo o para realizar funciones importantes como es la digestión, micción o el acto sexual. Realiza funciones opuestamente complementarias con respecto al sistema nervioso simpático.
Por tanto el sistema nervioso parasimpático participa en la regulación del aparato cardiovascular, del aparato digestivo y del aparato genitourinario.


ENCÉFALO
El encéfalo (del griego "en" - dentro y "cefalé" - cabeza, "dentro de la cabeza"), es la parte más superior y masiva del sistema nervioso.
El encéfalo humano tiene los siguientes componentes estructurales: el cerebro, con sus dos hemisferios; protuberancia anular y bulbo raquídeo; y el cerebelo.

Cerebro

El hígado, los riñones, el corazón y los músculos humanos funcionan de manera muy similar a los de otros mamíferos. Incluso, a veces, los de estos últimos resultan más eficientes. Sin duda, el órgano que caracteriza al hombre es su cerebro, especialmente la parte más externa llamada corteza cerebral. Aunque las neuronas humanas sean semejantes a las de un perro o a las de una jirafa, la extensión de la corteza del hombre es mayor; y también es superior a la de cualquier otro mamífero la cantidad de neuronas que constituyen el sistema nervioso humano: 30 mil millones contra, por ejemplo, 7 mil millones en el chimpancé y tan sólo 65 millones en la rata. La complejidad de las conexiones entre las neuronas es fantástica: decenas de miles de millones de “telas de araña” neuronales, entrelazadas unas con otras, en donde se generan y propagan millones de impulsos eléctricos.
Estas características le otorgan al ser humano habilidades exclusivas de su especie. Por ejemplo, la capacidad de crear nuevos objetos y de modificar el medio que lo rodea según sus necesidades. Los animales tienen formas de comunicarse entre sí a través de distintas señales —movimientos, sustancias químicas, sonidos—, pero el desarrollo del habla como forma de comunicación es posible sólo entre los hombres, gracias a su cerebro.
Es la parte más grande del encéfalo. Se divide visto desde fuera en dos hemisferios (izquierdo y derecho) y se caracteriza por su superficie con repliegues irregulares llamados circunvoluciones o giros cerebrales, más acentuados en el hombre que en cualquier animal (exceptuando casos particulares como el caso de los delfines) y entre ellos líneas irregulares llamadas cisuras. El cerebro, como todas las partes del sistema nervioso central contiene una sustancia blanca y una sustancia gris. Esta última se halla en menor cantidad y es la que forma la corteza cerebral.
El cerebro a su vez, por convención y fijándose en ciertos límites marcados por algunas de las cisuras, se divide en lóbulos: frontal, parietal, temporal y occipital.
Dirige y razona.

Cerebelo
Es otra parte del encéfalo. Se encuentra detrás y debajo de los hemisferios cerebrales. Consta de dos partes como el cerebro, unidas por una masa central (vermis). La sustancia gris es externa y forma la corteza cerebelosa que muestra muchas circunvoluciones. La materia blanca de su interior lo comunica con otras partes del sistema nervioso, irradiando aquélla en una forma especial que recuerda las ramas de un árbol. De aquí el nombre que recibe de árbol de la vida.
El cerebelo parece ser el órgano destinado a coordinar y armonizar los movimientos. Pero es incapaz de contraer los músculos por si solo. Cuando se priva de cerebelo a un animal la vida continúa.
Bulbo raquídeo
Es otra parte de encéfalo. El bulbo raquídeo o médula oblonga es una prolongación de la médula espinal y es el órgano que establece una comunicación directa entre el cerebro y la médula.
En el mismo nivel de la médula oblonga se entrecruzan los nervios que provienen de los hemisferios cerebrales, de modo que los que provienen del hemisferio derecho van a dirigirse al lado izquierdo del cuerpo, y viceversa. Esto explica que una persona que sufra un derrame (edema cerebral) en el hemisferio izquierdo, por ejemplo, sufra una parálisis del lado derecho del cuerpo.
Médula espinal
La médula espinal es un cordón nervioso con una longitud aproximada de 46 cm y un diámetro de 1 centímetro (en humanos). En el desarrollo la longitud de la médula coincide con la de la columna vertebral, sin embargo, en un cuerpo humano adulto, la médula espinal llega aproximadamente hasta la segunda vértebra lumbar, tiene forma más o menos cilíndrica, a medida que la médula se separa del bulbo raquídeo, adquiere una forma más cilíndrica, encerrado dentro de la columna vertebral. La medula espinal es la encargada de llevar los impulsos desde las diferentes regiones del cuerpo y hacia el encéfalo, y del encéfalo a los segmentos distales del cuerpo. Pero también se encarga de controlar las actividades reflejas (Arco reflejo). Su región más interna está compuesta por sustancia gris que en un corte transversal se observa en forma de "H" en la región central y la periférica por la sustancia blanca, que forma haces de fibras que trasportan la información

El sistema nervioso periférico y autónomo
Esta parte del sistema nervioso está constituida por los receptores y los nervios aferentes y eferentes, que son las vías de comunicación con el SNC y con los órganos efectores.
• Sistema nervioso periférico (SNP). Permite la comunicación entre el organismo y el medio externo, a través de 12 pares de nervios craneales (nacen de distintas zonas del encéfalo) y 31 pares de nervios raquídeos (nacen a ambos lados de la médula espinal).
• Sistema nervioso autónomo o vegetativo (SNA). Está formado por nervios que se originan en la médula espinal y en ciertas zonas del encéfalo. Se encuentran en contacto con los músculos lisos de los órganos, con la musculatura del corazón y con las glándulas. Este sistema constituye un mecanismo rápido y preciso de adaptación a los cambios internos que experimenta el organismo, ejerciendo el control automático o involuntario del funcionamiento de todos los órganos. Según el tipo de respuesta enviada por el SNC, actúa la parte simpática o la parasimpática del sistema nervioso autónomo. Por ejemplo, os nervios simpáticos aceleran los latidos del corazón y dilatan las pupilas; los parasimpáticos disminuyen la velocidad de los latidos del corazón y reducen la dilatación de las pupilas. Es decir que el simpático y el parasimpático tienen funciones antagónicas.
El sistema nervioso periférico y el autónomo están muy relacionados. Por ejemplo, los movimientos voluntarios que se producen al realizar una actividad física desencadenan reacciones como el aumento del sudor y de los latidos cardíacos, que son una respuesta del sistema nervioso vegetativo.


Un ejemplo de coordinación nerviosa
Durante todo el día, llega al sistema nervioso una gran cantidad de información del exterior —proveniente de los órganos de los sentidos—y del interior del propio cuerpo. El cerebro transforma los distintos tipos de información en imágenes, sonidos, olores; en sensaciones de dolor. de placer, de hambre, etcétera.
Por ejemplo, llevar un vaso hasta la boca es un acto muy simple y cotidiano, que nos puede demandar un segundo de tiempo. Sin embargo, exige la intervención de órganos de los sentidos, de nervios, de músculos, del cerebro, etcétera.
• Observen y analicen lo que sucede con la información recibida en las siguientes situaciones. ¿Cuál es la principal diferencia entre la transmisión de la información en un caso y en el otro?


Al comparar las dos situaciones, notarán que en ambas participa el SNC. Pero, en la primera se trata de una acción voluntaria, es decir que la persona decide hacerla; en estos casos interviene el cerebro. La segunda situación, en cambio, escapa a la voluntad de la persona: se produce una reacción involuntaria, en la que no interviene el cerebro.
Generalmente, tomamos conciencia de la importancia de nuestro sistema nervioso cuando nos vemos privados de realizar actividades tan simples como la descrita. Por ejemplo, ciertas personas sufren la parálisis de alguna parte de su cuerpo debido a la destrucción de un pequeño sector de su cerebro o de su médula espinal (causada, por ejemplo, por un golpe o una hemorragia; también porque determinados nervios están seccionados o deteriorados por una enfermedad. En muchos casos, el simple acto de abrir los ojos se vuelve una tarea difícil o imposible.
Actos voluntarios e involuntarios
Las situaciones que se describieron resultan sencillos ejemplos de actos voluntarios y actos involuntarios o reflejos, que se producen continuamente durante nuestras vidas. La principal diferencia entre unos y otros es que:
• en los actos voluntarios, las órdenes necesarias para que se lleve a cabo la acción provienen del cerebro;
• en los actos involuntarios o reflejos, el cerebro no interviene en la respuesta.
Si bien en los actos reflejos la reacción se produce por órdenes enviadas únicamente por la médula espinal, la información llega al cerebro y éste la interpreta; cuando esto ocurre somos conscientes de lo que sucede y, por ejemplo, sentimos dolor.
En general, las respuestas nerviosas se producen del siguiente modo:
• Las células sensoriales (receptores) captan estímulos y los convierten en impulsos nerviosos.
• Los impulsos nerviosos viajan a través de neuronas que constituyen nervios sensitivos, o vías aferentes de nervios mixtos, y llegan a centros nerviosos del SNC.
• Los centros nerviosos emiten otros impulsos nerviosos a través de neuronas que constituyen nervios motores o vías eferentes de nervios mixtos, y que llegan a los órganos efectores: músculos y glándulas.
Los músculos actúan provocando movimientos (respuestas motoras). Si el impulso llega a las glándulas, éstas producen sustancias (respuestas secretoras).

La recepción de los estímulos
La actividad del sistema nervioso está basada en la información que constantemente está llegando a los centros nerviosos desde el exterior o desde el interior del cuerpo. Esta información representa un cambio en las condiciones del medio externo o interno.
Todo cambio en el medio, que puede ser detectado por un ser vivo, y en consecuencia generar una respuesta por parte del mismo, constituye un estímulo.
Las estructuras que tienen la capacidad de captar e interpretar estímulos son los receptores, que convierten la energía del estímulo en un impulso nervioso. Este fenómeno es de tipo eléctrico.
Los receptores pueden ser:
• Neuronas algo modificadas, que se hallan más o menos dispersas formando áreas sensitivas, como en la nariz y en la lengua;
• Células epiteliales especiales, llamadas también células sensoriales secundarias, que se conectan con neuronas sensitivas y forman parte de verdaderos órganos sensoriales, como los ojos y los oídos.
¿Cómo se traduce un estímulo en un “lenguaje” que pueda ser interpretado por el sistema nervioso? La respuesta se encuentra en la estructura y funcionamiento de las neuronas.


La sinapsis
La sinapsis es la relación estructural y funcional entre dos neuronas contiguas. Este contacto se establece en un espacio intersináptico muy pequeño que existe entre ellas, mediante la liberación por una neurona y estimulación de la membrana de la otra neurona por distintos neurotransmisores, como la acetilcolina, la epinefrina etcétera.

NEUROGLIA
Las neuronas del sistema nervioso central están sostenidas por algunas variedades de células no excitables que en conjunto se denominan neuroglia ( neuro = nervio; glia = pegamento). Las células en general son más pequeñas que las neuronas y las superan en 5 a 10 veces en número (50% del volumen del encéfalo y la médula espinal).
Hay cuatro tipos principales de células neurogliales, los astrocitos, los oligodendrocitos, la microglia y el epéndimo.

anatomia del sistema nervioso.


   Con fines descriptivos, el sistema nervioso se divide en dos partes principales:
   a) Sistema nervioso central, que consta del encefálo y médula espinal
   b) Sistema nervioso periférico, 
  • Sistema nervioso central, que consta de:
  • Encéfalo
  • Cerebro
  • Bulbo
  • Protuberancia
  • Pedúnculos cerebrales
  • Cerebelo
      El Cerebro es la parte más grande del encéfalo, consta de dos hemisferios cerebrales, que están unidos por una masa de sustancia blanca denominada cuerpo calloso.
      La Capa superficial de cada hemisferio, la corteza, está compuesta por sustancia gris. Se presenta en forma de pliegues o circonvoluciones, separadas por surcos o cisuras.
      Los hemisferios se dividen en lobulos que recibem el nombre de los huesos del cráneo debajo de los cuales se encuentran (frontal, parietal, occiptal).
      La parte central esta constituidapor sustancia blanca, que contiene varios nucleos de sustancia gris (ganglios basales).
      El Cerebelo se halla en la fosa cerebral posterior, detrás de la protuberancia y del bulbo. Consta de dos hemisferios unidos por una porcion média, el vermis. El cerebelo esta unido con el mesencefalo por los pedúnculos cerebelosos superiores, a la protuberancia por los pedúnculos cerebelosos medios y al bulbo por los pedúnculos cerebelosos inferiores.
      El neuroeje está formado por un tejido constituido esencialmente por células altamente diferenciadas, denominadas neuronas.

La célula nerviosa
Neurona es la denominación que recibe la célula nerviosa con todas sus prolongaciónes. 

Por la complejidad del sistema nervioso central, la multiplicidad y longitud de las vías que por él discurren, hacen necesaria la articulación cabo a cabo y en series de las diferentes neuronas.

La sustancia gris se caracteriza precisamente, por ser el lugar en el que se reúnen los cuerpos celulares y, también, el sitio donde las neuronas se articulan entre sí. La sustancia blanca, formada por el acoplamiento de las innumerables prolongaciones celulares, es sobre todo, desde el punto de vista funcional, un aparato de transmisión, entre los diferentes centros grises o entre éstos y el sistema nervioso periférico.

El influjo nervioso de una a otra neurona, o de ella al órgano inervado por ella, depende de la sinapsis y los mediadores químicos.

  • La sinapsis ó articulación neuronal, es la zona de enlace y transmisión, donde se fijan electivamente los mediadores químicos, permitiendo la descarga del influjo nervioso, condicionando la actividad autónoma de la célula nerviosa.
  • Los mediadores químicos son sustancias que actúan como factores en transmisión del influjo nervioso; estos mediadores son la Adrenalina y la Acetilcolina.

La constitución de los diferentes tejidos del organismo es, en general, homogénea, mientras que la del tejido nervioso es particularmente heterogénea; cada parte del neuroeje posee no solo su arquitectura propia, sino también su estructura fina particular.

Esta noción es particularmente importante y nos permite comprender por qué cada una de los dieciséis mil millones de neuronas que forman el neuroeje tiene su función especial. La destrucción de una de estas células entraña la perdida definitiva de la función que le estaba encomendada. Es posible que la lesión neuronal se compense, se supla; pero jamás seria completa la sustitución. No existe en el tejido nervioso regeneración real capaz de reemplazar la neurona desaparecida, testimonio de ello es la falta de órganos de división en el cuerpo celular.

La respuesta específica de la neurona se llama impulso nervioso; ésta y su capacidad para ser estimulada, hacen de esta célula una unidad de recepción y emisión capaz de transferir información de una parte a otra del organismo.

Sistemas simples

En los animales simples, como los celentéreos, las células nerviosas forman una red capaz de mediar respuestas estereotipadas. En los animales más complejos, como crustáceos, insectos y arañas, el sistema nervioso es más complicado.

Los cuerpos celulares de las neuronas están organizados en grupos llamados ganglios, que se interconectan entre sí formando las cadenas ganglionares. Estas cadenas están presentes en todos los vertebrados, en los que representan una parte especial del sistema nervioso relacionada en especial con la regulación de la actividad del corazón, las glándulas y los músculos involuntarios.

Sistemas de los vertebrados

En los vertebrados el encéfalo está contenido en la bóveda craneana y se encuentra dividido en dos grupos de elementos unidos entre sí por una porción más estrecha: los pedúnculos cerebrales. El grupo inferior se sitúa en la fosa cerebelosa y está conformado por el Bulbo, la Protuberancia, los Pedúnculos cerebrales y el Cerebelo. El grupo superior, se sitúa en fosa superior (fronto-témporo-parieto-occipital), y se denomina cerebro propiamente dicho.

El sistema nervioso alojado en la bóveda craneana, se continua a través de un agujero denominado foramen ovale, con la médula espinal contenida en el interior de la columna vertebral, discurriendo en su interior y emergiendo de él prolongaciones nerviosas ó nervios.

La distinción entre sistema nervioso central y periférico se basa en la diferente localización de las dos partes, íntimamente relacionadas, que constituyen el primero. Algunas de las vías de los cuerpos neuronales conducen señales sensitivas y otras vías conducen respuestas musculares o reflejos, como los causados por el dolor.

En la piel se encuentran unas células especializadas, llamadas receptores, de diversos tipos, sensibles a diferentes estímulos; captan la información (como por ejemplo, la temperatura, la presencia de un compuesto químico, la presión sobre una zona del cuerpo), y la transforman en una señal eléctrica que utiliza el sistema nervioso. Las terminaciones nerviosas libres también pueden recibir estímulos: son sensibles al dolor y son directamente activadas por éste. Estas neuronas sensitivas, cuando son activadas mandan los impulsos hacia el sistema nervioso central y transmiten la información a otras neuronas, llamadas neuronas motoras, cuyos axones se extienden de nuevo hacia la periferia. Por medio de estas últimas células, los impulsos se dirigen a las terminaciones motoras de los músculos, los excitan y originan su contracción y el movimiento adecuado. Así, el impulso nervioso sigue una trayectoria que empieza y acaba en la parte periférica del cuerpo. Muchas de las acciones del sistema nervioso se pueden explicar basándonos en estas cadenas de células nerviosas interconectadas que, al ser estimuladas en un extremo, son capaces de ocasionar un movimiento o secreción glandular en el otro.

La red nerviosa

Los nervios craneales se extienden desde la cabeza y el cuello hasta el cerebro pasando a través de las aberturas del cráneo; los nervios espinales o medulares están asociados con la médula espinal y atraviesan las aberturas de la columna vertebral.

Ambos tipos de nervios se componen de un gran número de axones que transportan los impulsos hacia el sistema nervioso central y llevan los mensajes hacia el exterior. Las primeras vías se llaman aferentes y las últimas eferentes. En función de la parte del cuerpo que alcanzan, a los impulsos nerviosos aferentes se les denomina sensitivos y a los eferentes somáticos o motores viscerales. La mayoría de los nervios son mixtos, es decir, están constituidos por elementos motores y sensitivos.
Los nervios craneales y espinales aparecen por parejas y, en la especie humana, su número es 12 y 31 respectivamente. Los pares de nervios craneales se distribuyen por las regiones de la cabeza y el cuello, con una notable excepción: el par X o nervio vago, que además de inervar órganos situados en el cuello, alcanza otros del tórax y el abdomen. La visión, la audición, el sentido del equilibrio y el gusto están mediados por los pares de nervios craneales II, VIII y VII respectivamente. De los nervios craneales también dependen las funciones motoras de la cabeza, los ojos, la cara, la lengua, la laringe y los músculos que funcionan en la masticación y la deglución. Los nervios espinales salen desde las vértebras y se distribuyen por las regiones del tronco y las extremidades. Están interconectados, formando dos plexos: el braquial, que se dirige a las extremidades superiores, y el lumbar que alcanza las inferiores.

Sistema nervioso vegetativo o Sistema nervioso autónomo

Existen grupos de fibras motoras que llevan los impulsos nerviosos a los órganos que se encuentran en las cavidades del cuerpo, como el estómago y los intestinos (vísceras). Estas fibras constituyen el sistema nervioso vegetativo que se divide en dos secciones con una función más o menos antagónica y con unos puntos de origen diferentes en el sistema nervioso central. Las fibras del sistema nervioso vegetativo simpático se originan en la región media de la médula espinal, unen la cadena ganglionar simpática y penetran en los nervios espinales, desde donde se distribuyen de forma amplia por todo el cuerpo.
Las fibras del sistema nervioso vegetativo parasimpático se originan por encima y por debajo de las simpáticas, es decir, en el cerebro y en la parte inferior de la médula espinal. Estas dos secciones controlan las funciones de los sistemas respiratorio, circulatorio, digestivo y urogenital.

Constituye una de las principales divisiones del sistema nervioso. Envía impulsos al corazón, músculos estriados, musculatura lisa y glándulas. El sistema vegetativo controla la acción de las glándulas; las funciones de los sistemas respiratorio, circulatorio, digestivo, y urogenital y los músculos involuntarios de dichos sistemas y de la piel. Controlado por los centros nerviosos en la parte inferior del cerebro tiene también un efecto recíproco sobre las secreciones internas; está controlado en cierto grado por las hormonas y a su vez ejerce cierto control en la producción hormonal.
El sistema nervioso vegetativo se compone de dos divisiones antagónicas:
  • El simpático (o toracolumbar) estimula el corazón, dilata los bronquios, contrae las arterias, e inhibe el aparato digestivo, preparando el organismo para la actividad física.

  • El parasimpático (o craneosacro) tiene los efectos opuestos y prepara el organismo para la alimentación, la digestión y el reposo.

El simpático consiste en una cadena de ganglios (grupo de neuronas) interconectados a cada lado de la columna vertebral, que envía fibras nerviosas a varios ganglios más grandes, como el ganglio celíaco. Estos, a su vez, dan origen a nervios que se dirigen a los órganos internos.

Los ganglios de las cadenas simpáticas conectan con el sistema nervioso central a través de finas ramificaciones que unen cada ganglio con la médula espinal. Las fibras del parasimpático salen del cerebro y, junto con los pares craneales, en especial los nervios espinal y vago, pasan a los ganglios y plexos (red de nervios) situados dentro de varios órganos. La parte inferior del cuerpo está inervada por fibras que surgen del segmento inferior (sacro) de la médula espinal y pasan al ganglio pélvico, del cual parten los nervios hacia el recto, la vejiga y los órganos genitales.

receptores.

Receptores sensoriales: Organos de los sentidos.

7 09 2008
Nuestros receptores sensoriales captan los estímulos del ambiente y lo transforman en un impulso nervioso.
Los sentidos son vías de comunicación que tenemos con el entorno, los cinco sentidos básicos que poseemos los seres humanos son: visión, audición, olfato, gusto y tacto. Cada uno de estos sentidos está asociado a un órgano de nuestro cuerpo. El sentido de la visión esta ligado a los ojos, el gusto, en la lengua; el olfato, en la nariz; la audición, en los oídos; y el del tacto, en la piel.

Los sentidos.
A través de los órganos de los sentidos nos damos cuenta de los cambios que ocurren en nuestro entorno. Gracias a que los órganos de los sentidos poseen receptores especializados en captar los diversos estímulos del medio, los que los transforman en impulsos nerviosos que viajan a través de nervios sensitivos para ser interpretados correctamente.

La visión.
Los ojos son los órganos sensoriales de la visión. La luz que ingresa a nuestros ojos llega hasta los receptores que se encuentran en la retina (conos y bastones), sobre la cual se proyecta una imagen invertida de lo que estamos viendo. Esta imagen es transformada en impulsos nerviosos que viajan hacia el cerebro, a través del nervio óptico. El cerebro interpreta la imagen invertida y la ordena de manera que podamos comprender la imagen.


La audición.
Los oídos son los órganos sensoriales de la audición, estos poseen receptores especializados en captar sonidos del entorno, estos receptores se encuentran en el caracol o cóclea.
Las ondas sonoras que llegan hasta nuestros oídos, son captadas por el caracol. Allí son transformadas en impulsos nerviosos que viajan hacia el cerebro a través del nervio auditivo, donde son interpretados como sonidos.

El olfato.
El órgano sensorial del olfato es la nariz, esta posee receptores especializados en reconocer los olores del entorno.
Las partículas aromáticas que ingresan a nuestra nariz, llegan hasta los receptores presentes en el epitelio olfatorio, el cual se ubica en la superficie superior de las fosas nasales, allí son transformadas en impulsos nerviosos que viajan hacia nuestro cerebro a través de los nervios olfatorios presentes en el bulbo olfatorio. Una vez en el cerebro los impulsos nerviosos son interpretados como una amplia gama de aromas.

El gusto.
El órgano sensorial del gusto s la lengua, dado que allí se encuentran la mayor parte de los receptores especializados en captar los sabores, los cuales se ubican principalmente en las papilas gustativas y poseen células gustativas.
Una vez que las sustancias químicas se disuelven en nuestra saliva llegan hasta las papilas gustativas, en ese momento se envían impulsos nerviosos hacia el cerebro, a través de fibras nerviosas. En el cerebro los impulsos nerviosos son interpretados como sabores.

El tacto.
La piel es el órgano sensorial del tacto, posee receptores especializados en captar diversos estímulos, tales como: temperatura, dolor, presión y tacto. Cuando estos receptores son estimulados se envían impulsos nerviosos hacia el cerebro para ser interpretados según corresponda dependiendo del estimulo recibido.

LAS CÉLULAS DEL SISTEMA NERVIOSO.

EL CEREBRO, la médula espinal, los ventrículos cerebrales, los vasos nerviosos y los músculos que podemos mover a voluntad están formados por células. Se trata de pequeñas sociedades de sistemas químicos que interactúan unos con otros para ayudarse y comunicarse. Si el cerebro y el riñón son diferentes es porque sus células son diferentes. La evolución celular, desde las bacterias hasta las células nerviosas (neuronas), ha provocado la aparición de "bloques" funcionales al interior de cada miembro. Así, las neuronas son células que, a diferencia de todas las otras células del organismo (a excepción de los óvulos), han perdido la capacidad de dividirse, de formar otras neuronas. En cambio, han desarrollado su capacidad de expresión de moléculas ligadas a la comunicación, de sustancias que median la interconversión de energías eléctrica y química.
Hablemos un poco de las principales células que constituyen el sistema nervioso, al menos desde el punto de vista neurológico: las neuronas y la glía.
LAS NEURONAS
A pesar de que existe gran variedad de tipos neuronales (por su tamaño, forma y organización), las células nerviosas comparten una serie de características generales.
Estas células conducen señales a través del axón, una prolongación que se extiende desde el cuerpo de la neurona hacia afuera, y reciben información a través de las dendritas, otras ramas de la célula que se dirigen hacia el soma o cuerpo neuronal. La capacidad del axón para conducir impulsos nerviosos aumenta significativamente por la mielina, capa formada por células especializadas que producen una membrana adiposa que envuelve al axón varias veces, en forma concéntrica. La mielina de estas membranas protege el impulso nervioso de las interferencias del medio, disminuyendo la pérdida de corriente eléctrica y aumentando la velocidad con la que ésta se conduce por la fibra nerviosa. En el sistema nervioso las neuronas se organizan por medio de cúmulos de células en sitios relativamente circunscritos. Esta acumulación de cuerpos neuronales, a diferencia del aspecto que tienen los haces de fibras, constituye la sustancia gris (que en el tejido fresco es más bien rosa grisáceo) y se organiza frecuentemente en núcleos. Las áreas de fibras o tractos nerviosos, particularmente mielinizados, constituyen la sustancia blanca.
En la actualidad podemos distinguir mucho mejor estos grupos de cuerpos neuronales (los núcleos, de los que hablamos antes), gracias a tinciones especiales y al uso de anticuerpos que nos señalan su posición en las diferentes partes de la célula. Esta técnica, llamada inmunocitoquímica, ha servido para identificar subgrupos de neuronas, al interior de núcleos de sustancia gris.
Además de marcar las neuronas con anticuerpos, se pueden estudiar teñidas con colorantes de plata que nos muestran toda la arquitectura de la célula. De hecho, estas técnicas de plata (llamadas de impregnación argéntica) fueron las que permitieron estudiar en detalle el sistema nervioso. Como vimos, los trabajos de Golgi en Italia, y de Santiago Ramón y Cajal en España, a finales del siglo pasado y principios de éste, significaron un avance cualitativo en el estudio del sistema nervioso. Nunca antes el hombre se había asomado tan profundamente al interior de su materia pensante.
Actualmente, la microscopía electrónica nos ofrece paisajes cerebrales a una escala mucho más pequeña, para darnos cuenta de que la complejidad ya aparente a nivel celular, se acrecienta a nivel subcelular.
Una de las propiedades fundamentales del tejido nervioso es la excitabilidad. Tanto la producción del impulso nervioso como su conducción a través de los nervios o de las fibras musculares se deben a las características especiales de la membrana neuronal. En particular, a su capacidad de filtrar en forma selectiva las pequeñas moléculas cargadas que existen en el medio: los iones. Las células excitables tienen la propiedad de poder mantener diferentes concentraciones de iones a uno y otro lado de su membrana plasmática. Gracias a esta diferencia de concentración iónica existe una diferencia de potencial (es decir, de voltaje) a ambos lados de esta membrana. Esta diferencia de potencial está dada por una acumulación de iones de sodio (Na+) en el exterior de la célula y de iones de potasio (K+) en el interior. Si ponemos un electrodo en el exterior de la neurona y otro en el interior, veremos que el interior de la célula es más negativo [aproximadamente -70 milivoltios (mV)] en relación con el exterior. (Hablaremos más en detalle de estos mecanismos iónicos en el capítulo IV, sección "La transmisión neurohumoral".)
LA GLÍA
Se trata de, al menos, la otra mitad de las células del sistema nervioso. La glía agrupa a por lo menos tres familias principales de células (los astrocitos, la microglia y la oligodendroglia), y es la encargada de "sostener" a las neuronas, no sólo desde el punto de vista espacial, sino también metabólico, endocrino e inmunológico.
La glía también tiene relación con el desarrollo cerebral. Se ha visto que existen células gliales que orientan a los axones en su camino hacia el establecimiento de conexiones a larga distancia. Estas células proveen al axón de sustancias de adhesión celular y de factores tróficos, que le sirven a la terminación nerviosa para aumentar su superficie en direcciones específicas, para así ir avanzando hacia su blanco. Estas señales son críticas para el establecimiento de los circuitos funcionales que organizan más tarde secuencias complejas de reacciones. Si no, ¿cómo podría una neurona localizada en la corteza cerebral saber a qué motoneurona, en la médula espinal, debe conectarse? Aquí estamos hablando de distancias enormes, en relación con el tamaño de la neurona, que se deben recorrer en busca de un blanco preciso. También nos referimos a una programación genética que se encuentra en la base del cableado original del sistema nervioso, de las interconexiones con las que nacemos y que esculpimos a lo largo de la vida en nuestra interacción con el medio. Estos cambios se ubican tanto a nivel de las neuronas como al de la glía. Las células gliales, que no han mostrado aún su complejidad real, se especializan tanto como las neuronas. Las técnicas inmunocitoquímicas muestran que los astrocitos de un núcleo nervioso dado no son los mismos que los de otro, aun situados en la vecindad del sitio.
FIGURA III.I. Esquema de una neurona. Se ilustran las principales partes de una neurona: el cuerpo celular o soma, las dendritas, que reciben la información desde otras neuronas, el axón, por donde el impulso nervioso viaja hacia otras células. El axón de esta neurona en particular está mielinizado. La mielina está formada por células gliales que envuelven el axón para favorecer la conducción de la señal nerviosa. El axón se ramifica hacia terminales o botones sinápticos.

martes, 6 de noviembre de 2012

ENFERMEDADES.

Enfermedades del Aparato Urinario
A los niños pequeños, antes de aprender a controlar el esfínter urinario, se les escapa la orina en cuanto se llena la vejiga. Muchos niños mayores y adultos padecen un trastorno denominado enuresis, en el que el afectado no puede controlar el esfínter urinario, y cuyo origen puede deberse en algunas ocasiones a un desequilibrio emocional. El miedo o temor pueden producir enuresis temporal. En los ancianos ciertos tipos de degeneración del sistema nervioso provocan incontinencia urinaria. La incapacidad para eliminar la orina almacenada puede deberse a un espasmo del esfínter urinario, al bloqueo del esfínter por un cálculo, a una hipertrofia de la próstata en varones o a una pérdida del tono muscular en la vejiga después de un shock o intervención quirúrgica. La retención de orina puede originarse también por una lesión nerviosa donde la médula espinal resulte afectada o una esclerosis múltiple.
La nefritis, o inflamación del riñón, es una de las enfermedades renales más frecuentes. Sus características principales son la presencia en la orina, en el examen microscópico, de albúmina (lo que se denomina albuminuria), hematíes y leucocitos, y cilindros hialinos o granulosos. Es mucho más frecuente en la infancia y adolescencia que en la edad adulta.
La forma más común de nefritis es la glomerulonefritis, que aparece con frecuencia entre las tres y las seis semanas después de una infección estreptocócica debido al mecanismo inmunológico (anticuerpos frente al estreptococo que dañan proteínas específicas del glomérulo) (véanse conceptos básicos del sistema inmunológico). El paciente sufre escalofríos, fiebre, cefalea, dolor lumbar, hinchazón o edema de la cara, en especial alrededor de los ojos, náuseas y vómitos. La orina puede ser escasa y de aspecto turbio. El pronóstico suele ser positivo y la mayoría de los pacientes se recuperan sin secuelas, aunque en algunos casos evolucionan hacia una nefritis crónica. En este tipo de nefritis la lesión renal progresa durante años en los que el paciente está asintomático. Sin embargo, al final hay uremia (urea en sangre) e insuficiencia renal. Existe además otro grupo de glomerulonefritis de causa desconocida, quizá autoinmune, que tienen peor pronóstico y evolucionan con más rapidez hacia la insuficiencia renal.
Otro trastorno frecuente es el denominado síndrome nefrótico, en el que se pierden grandes cantidades de albúmina por la orina debido al aumento de la permeabilidad renal, con edema generalizado, aumento del colesterol en la sangre y un flujo de orina casi normal.
La hidronefrosis es el resultado de la obstrucción del flujo de orina en la vía excretora, que casi siempre es consecuencia de anomalías congénitas de los uréteres o de una hipertrofia prostática. La nefroesclerosis, o endurecimiento de las pequeñas arterias que irrigan el riñón, es un trastorno caracterizado por la presencia de albúmina, cilindros, y en ocasiones hematíes o leucocitos en la orina (hematuria y leucocituria). Por lo general se acompaña de enfermedad vascular hipertensiva. La lesión fundamental es la esclerosis de las pequeñas arterias del riñón con atrofia secundaria de los glomérulos y cambios patológicos en el tejido intersticial.
Los cálculos renales, o piedras en el riñón, se pueden formar en éste o en la pelvis renal por depósitos de cristales presentes en la orina. La mayoría de ellos son cristales de oxalato de calcio. La infección o una obstrucción, pueden desempeñar un importante papel en su formación. En algunas ocasiones aparecen cuando el nivel de calcio en la sangre se eleva de forma anormal como en los trastornos de las glándulas paratiroides. En otros casos aparecen cuando el nivel de ácido úrico en la sangre es demasiado alto (véase Gota), por lo general debido a una dieta inadecuada y un consumo excesivo de alcohol. La ingestión excesiva de calcio y oxalato en la dieta, junto con un aporte escaso de líquidos, pueden favorecer también la aparición de cálculos. Sin embargo, en la mayoría de los casos la causa es desconocida. Los cálculos pueden producir hemorragia, infección secundaria u obstrucción. Cuando su tamaño es pequeño, tienden a descender por el uréter hacia la vejiga asociados con un dolor muy intenso. El dolor cólico producido por los cálculos requiere tratamiento con analgésicos potentes o espasmolíticos, y puede aparecer de forma súbita tras el ejercicio muscular. Una vez que el cálculo alcanza la vejiga, es posible que sea expulsado por la orina de forma inadvertida, desapareciendo el dolor. Si el cálculo es demasiado grande para ser expulsado, es necesario recurrir a la cirugía o a la litotricia, procedimiento que utiliza ondas de choque generadas por un aparato localizado fuera del organismo, para desintegrar los cálculos.
La uremia es la intoxicación producida por la acumulación en la sangre de los productos de desecho que suelen ser eliminados por el riñón. Aparece en la fase final de las enfermedades crónicas del riñón y se caracteriza por somnolencia, cefalea (dolor de cabeza), náuseas, insomnio, espasmos, convulsiones y estado de coma. El pronóstico es negativo, sin embargo, el desarrollo de las diferentes técnicas de diálisis periódica en la década de 1980, cuyo objetivo es eliminar de la sangre los productos de desecho y toxinas, y la generalización de los trasplantes de riñón han supuesto un gran avance para estos pacientes.
La pielonefritis es una infección bacteriana del riñón. La forma aguda se acompaña de fiebre, escalofríos, dolor en el lado afectado, micción frecuente y escozor al orinar. La pielonefritis crónica es una enfermedad de larga evolución, progresiva, por lo general asintomática (sin síntomas) y que puede conducir a la destrucción del riñón y a la uremia. La pielonefritis es más frecuente en diabéticos y más en mujeres que en hombres.
El tumor de Wilms, que es un tumor renal muy maligno, es más frecuente en los niños pequeños. Los últimos avances en su tratamiento han conseguido la curación de muchos niños con esta enfermedad. En el lupus eritematoso sistémico, que afecta sobre todo a mujeres en la cuarta década de la vida, el organismo produce anticuerpos que lesionan el riñón.

Principales enfermedades del sistema circulatorio

Las enfermedades más comunes del sistema circulatorio son, además de la hipertensión arterial o presión alta, la arteriosclerosis, el infarto del corazón o ataque cardíaco, las embolias y las várices en las piernas.

Las enfermedades del sistema circulatorio son la principal causa de muerte en nuestro país, por lo que es necesario conocerlas para poder prevenirlas.


Arterioesclerosis
La arterioesclerosis o endurecimiento de las arterias puede ser causada por estrés prolongado, por el uso habitual de estimulantes como la nicotina de los cigarros al fumar, cafeína o cocaína. Sin embargo, la causa más común es el consumo excesivo de grasas, principalmente de origen animal, que se van adhiriendo poco a poco en las paredes de una arteria.

Cuando se forma una placa de grasa, ésta impide la circulación normal de la sangre y puede propiciar la formación de un coágulo de sangre que bloquee la circulación, o bien obstruirla por completo provocando un infarto. Por ejemplo, una embolia cerebral sucede cuando la arteria que lleva sangre al cerebro se bloquea e impide que la sangre llegue a alguna zona específica del cerebro; esto puede causar daños severos e incluso la muerte.

La arterioesclerosis es una enfermedad muy peligrosa que puede ser la causa de otras alteraciones como angina de pecho, infarto al corazón, embolia cerebral y daño en el riñón, que a su vez pueden ocasionar la muerte. Esta enfermedad avanza lentamente y da sus primeras señales, con mayor frecuencia, cuando una persona llega a la vejez, aunque también se puede presentar en personas jóvenes.

Los síntomas más comunes son: incapacidad de concentración, vértigo, náuseas, dolor y calambres en las piernas.

Por tratarse de una enfermedad causada principalmente por prácticas de nuestra vida diaria, es importante que desde jóvenes cuidemos nuestra alimentación, regulemos el consumo que hacemos de alimentos que contienen grasas, realicemos ejercicio frecuentemente y evitemos fumar y consumir productos como café, té y drogas, que pueden causar daño a nuestra salud.


Hemorragia y embolia o trombosis cerebral
Cuando una arteria que lleva sangre al cerebro se tapa, se provoca un daño en una zona específica del cerebro. Esto sucede con más frecuencia en personas con la presión alta, diabéticas, fumadoras y con colesterol alto.

Una embolia o trombosis cerebral se manifiesta de manera repentina con un dolor de cabeza intenso, dificultad para hablar o comprender un mensaje, reducción en la capacidad de visión, pérdida del conocimiento, debilidad y parálisis en un lado del cuerpo. Estas molestias pueden desaparecer en poco tiempo o dejar daños permanentes. En casos graves, llegan a ocasionar la muerte.
En las personas jóvenes, las causas de las embolias pueden tener un origen congénito o relacionado con el nacimiento. En cambio, en las personas mayores se deben a que las arterias han perdido su elasticidad; también se presenta cuando hay hipertensión.

Por eso, es muy importante realizarse exámenes médicos de manera periódica para tener un diagnóstico oportuno y, en caso de ser necesario, recibir el tratamiento más adecuado.

Si usted tiene alguna de las molestias referidas, solicite que lo lleven o acuda urgentemente a la clínica de salud más cercana a su domicilio.

Infarto al corazón
Ocurre cuando una arteria coronaria se bloquea y se obstruye la circulación de sangre al corazón. Al no recibir el oxígeno que la sangre lleva, los músculos que forman el corazón se dañan y dejan de funcionar; como consecuencia de esto, la persona que sufrió el infarto puede tener graves lesiones o morir.

Una de las principales causas de los infartos es la arterioesclerosis, que se agrava por fumar, por hipertensión, diabetes, obesidad y estrés. Los infartos son más frecuentes en los hombres que en las mujeres.

¿Cómo podemos saber que estamos ante una situación de infarto?
Un infarto se anuncia con un dolor generalmente muy intenso que presiona el pecho y puede extenderse hacia el hombro o brazo izquierdo e incluso también al abdomen, seguido por una sensación de ahogo, náusea y abundante sudoración.

Un ataque cardiaco se desarrolla entre cuatro y seis horas, durante las cuales el corazón se va dañando. Por eso, es importante identificar lo que pueden ser las primeras señales, para buscar ayuda médica lo antes posible. Recuerde que algunos signos del infarto son: presión o dolor en el pecho, falta de aire, náusea, palidez y abundante sudoración. También se puede sentir una gran angustia y dificultad para respirar después de hacer algún esfuerzo físico, el pulso se acelera o puede ser muy débil e irregular, los pies se hinchan y en ocasiones la persona se llega a desmayar.

Cuando una persona tiene un infarto al corazón, se le debe mantener completamente quieto, aflojarle la ropa, abrigar bien su cuerpo para conservarlo caliente y brindarle atención médica inmediatamente.
Si usted se cansa fácilmente, le duele con frecuencia la cabeza o el pecho al hacer esfuerzos, tiene dificultades para respirar, le falta el aire, tiene várices en las piernas, las puntas de los dedos se le adormecen o las uñas se le ponen azules, puede tener un problema en el corazón. Si usted tiene algunos de estos síntomas no se arriesgue, acuda a la brevedad con un médico para recibir atención oportuna.
Várices
Enfermedad que consiste en la dilatación permanente de las venas por lo que se ven hinchadas o abultadas y se ven hinchadas; la circulación de la sangre se dificulta y muchas veces causan dolor. Son más frecuentes en la gente mayor, en mujeres que han tenido muchos hijos y en personas que permanecen mucho tiempo sentadas, de pie o que están expuestas al calor por largos periodos de tiempo. También son propensos/as a las várices las personas diabéticas y las obesas.

Si usted tiene que estar sentado por mucho tiempo, dedique varios minutos al día a reposar los pies, subiéndolos sobre una silla para facilitar el retorno de la sangre hacia el corazón. Por el contrario, si necesita estar mucho tiempo de pie, trate de mover las piernas con frecuencia. Una medida útil es usar medias o vendas elásticas y asegurarse de quitárselas en la noche.

Si usted padece de várices es recomendable que acuda al médico, para recibir un tratamiento que le evite complicaciones futuras.